2013/01/09

Derecho a morir y reír en cien palabras


Pasaba el tiempo pausado. El compositor ante su piano trazaba palabras en notas que componía meloso en cadencia sin comas, sin silencios, perseguido por el recuerdo de una infancia donde el estudio fue juego. Buscaba los contrapuntos de su obra que nunca había escuchado antes nadie en pentagramas imposibles, mientras perdía al crecer su Arcadia en ritmos. Sólo al final y en un instante, mirando hacia atrás la vida y de cara a la muerte, mostró su rostro una sonrisa socarrona que parecía decir: no te hagas más de rogar cabrona.


 
                                                                Foto: D Galstyan

© Samier enero 2013


1 comentario:

alfiloria dijo...

Las noches de insomnio hay que aprovecharlas, qué mejor cosa que leer, y en este blog hay tantas cosas buenas..
Este me he fascinado "Derecho a morir y reír en cien palabras"
Felicidades, Manuel.

Cristina.