2014/07/08

Vuelo

Contemplaba la pequeñez de las personas desde la altura del piso 32. Pensó en cómo sería un vuelo hasta el suelo a la velocidad de 9,8 metros por segundo y adquiriendo más hasta el frenazo en seco, en función de sus pasados 90 kilos. Al principio, podría sentir el vuelo de los pájaros, después el vuelo del hombre bala, también la ceguera al aumentar la velocidad, preguntándose en esos últimos momentos si sonarían sus huesos al romperse contra el suelo. Sería un crack seco, decidió. Roto por dentro, harto por fuera, vio la pesadez del alma fundirse en una nube. 








Foto: Skydiversby. Jay Fleck

© Samier 2014 07 

2 comentarios:

Marta Camiña dijo...

Me ha encantado! Tiene mucha carga emotiva. Es algo que siempre nos hemos preguntado y planteado alguna vez, no por desesperación quizá sino por curiosidad y tú, Manuel, lo has descrito genial. Gracias!

Manuel dijo...

Muchas gracias por tu comentario Marta Camiña.